Fuente: La Republica.co

Ingenieros a innovar en técnicas de construcción, a buscar capacitación en la tecnología de punta, a invertir en equipos de alta eficiencia.

En países como Estados Unidos, Canadá, Italia, Francia entre otros, los presupuestos destinados a la investigación, ciencia y tecnología, en todas las entidades tanto públicas como privadas, se caracterizan por desarrollar programas que acompañan la innovación y el cambio en las tendencias y buenas prácticas en la construcción, de tal forma que cada proceso constructivo es certificado y los materiales avalados por un instituto con años de investigación. La cultura de estos países esta focalizada, es decir que existen empresas con más de 100 años investigando productos que dan cada vez más soluciones a la construcción de obras pequeñas, medianas y grandes.

Durante el pasado año en Colombia hemos visto la aparición de diferentes proyectos a nivel privado y público con fracasos dolorosos para el gremio de la ciencia, de la ingeniería y de la política pública. Tanto el Gobierno, como el sector privado y la academia tienen la responsabilidad de propender por el desarrollo en las nuevas técnicas de la construcción. El entorno ha cambiado, ha avanzado lo que se llama ahora alta tecnología, y Colombia le tiene miedo al cambio, a dar este salto cuántico. Aún insistimos en construcciones convencionales, con la desnutrición en tecnología de materiales que las intervienen, y lo que es peor, sin los procedimientos certificados por ningún ente que aplique todo el rigor en caso de que no se cumplan a cabalidad.

La construcción en Colombia está como hace 80 años. Prueba de ello, es el mal estado de las vías por las que nos movilizamos a diario (huecos o cráteres, hundimientos, derrumbes, fracturas, inundaciones, etc.), y ni hablar de las mal llamadas autopistas. Requerimos urgentemente de maquinaria, productos innovadores y probados exitosamente en otros países, y también desarrollados en nuestro país; requerimos traer y aplicar la tecnología de estos países para minimizar la brecha que nos está empobreciendo y que debemos afrontar.

Si por algo nos caracterizamos es por el ingenio colombiano, que sumado al aprendizaje y a la adopción de las buenas y exitosas prácticas en la construcción, en los materiales en los procedimientos, en ir a la vanguardia, en adoptar estas buenas prácticas, en el que no solo se beneficia el medio ambiente, sino que se podría hablar de la verdadera responsabilidad social para con el entorno en el que se desarrollan los proyectos, sino también, para la población que los disfruta y con la optimización del periodo de retorno de las inversiones de los proyectos.

Para los inversionistas las practicas convencionales y períodos normales de retorno no son suficientes, ya que la economía actual castiga la ineficiencia operacional y falta de tecnológica de las edificaciones y de la construcción en general. Actualmente existe una limitante en cuanto al aprovechamiento de procesos innovadores al servicio de la ingeniería. La tecnología de punta no se usa por desconocimiento, falta de mano de obra certificada, de garantías dadas en el país y de experiencia. Es necesario romper paradigmas en cuanto a la construcción tradicional aprovechando buenas prácticas de uso de sistemas, equipos y productos de vanguardia que minimizan tiempos de ejecución, riesgos laborales y costos y mejoran la calidad de vida, optimizan la calidad de las obras, su vida útil y la productividad del entorno urbano y permiten una rápida reacción ante los inconvenientes cotidianos.

Ingenieros a innovar en técnicas de construcción, a buscar capacitación en la tecnología de punta, a invertir en equipos de alta eficiencia. Esta sumatoria mejora las condiciones de trabajo de las personas, reduce costos, alarga la vida útil de las construcciones y cuida el medio ambiente.