Fuente: La Republica.co

Tras los resultados publicados por el Departamento Nacional de Estadística (Dane) sobre el crecimiento del país, quedó clara una cosa: una de las estrellas de la noche en 2016 fue el sector de la construcción.

De hecho, con un crecimiento de 4,1%, este fue uno de los sectores permitió que el PIB nacional no registrara negativos jalonado por la profunda caída de 6,5% de la explotación de minas y canteras.

“Con esto se confirma que el hecho de que el Gobierno hubiese decidido invertir en infraestructura en la bonanza de los hidrocarburos fue una decisión correcta. Este es un sector que genera alto valor agregado y dinamiza la economía a través de incrementos considerables en consumo de insumos e inversión”, le dijo a LR el presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI), Juan Martín Caicedo Ferrer.

Sin embargo, las cifras que da el mismo Dane también plantean un horizonte menos alentador, si bien no de caídas, por lo menos sí uno en el que la bonanza del sector podría empezar a perder ritmo en 2017.

La construcción de obras civiles tuvo un crecimiento de 2,4%, que fue uno de los que más empujó al sector. Según el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura, Luis Fernando Andrade, “este resultado fue posible gracias al crecimiento de 35% en la inversión de las concesiones de carreteras, portuaria, aeroportuarias y vías férreas, reflejando la entrada de inversión de las 4G y el plan de expansión aeroportuario”.

Y es que justamente esa inversión de la habló Andrade ascendió a la suma de $6,5 billones, desde los $4,8 billones que se presentaron en 2015 por este mismo concepto. Sin duda, este crecimiento ayudó a que se jalonaran caídas como las de 8,1% en la inversión en la minería y tuberías de transporte a la carga y corta distancia, pero, ¿serán suficientes para 2017?

Posiblemente no tanto. Las caídas en la construcción de edificaciones ya se vieron marcadas en 2016 y lo más seguro es que los efectos colaterales afecten en 2017. El aumento de 11,7% del área que ocuparon los proyectos culminados el año pasado no alcanza a equilibrarse con la disminución de 14% de las áreas nuevas destinadas a estos proyectos de construcción.

Mientras en 2015 se destinaron cinco millones de metros cuadrados para la construcción de edificaciones nuevas, en 2016 solo un área de 4,3 millones de metros cuadrados se utilizaron para el mismo fin.

Asumiendo que, hipotéticamente, este mismo número de metros cuadrados terminaran de construirse en 2017 y se sumaran a las estadísticas de edificaciones culminadas en este año, se presentaría la misma desaceleración que hubo en la creación de proyectos nuevos en 2016.

No obstante, esto podría ser menor si se tiene en cuenta que en 2016 también aumentaron 8,4% la cantidad de obras de este tipo paralizadas, una cosa que no da muy buenas señales de la estabilidad del sector y que, de replicarse este año, pondría en riesgo el puesto del crecimiento anual más importante.

“El año pasado fue muy positivo para nosotros, pero mi percepción, y ojalá me equivoque, es que hay una expectativa baja porque las ventas desde el segundo semestre de 2016 presentaron una desaceleración. Eso hace que se entre en alerta. 2016 año fue muy dinámico, pero el siguiente podría serlo en menor medida”, afirmó para este medio el gerente comercial de Cimcol, Juan Guillermo Franco.

Además, según el mismo Franco, a eso se suma la disminución del número de proyectos en las grandes ciudades que ya están muy densificadas (aún cuando esto contrasta con el crecimiento de la demanda en las ciudades intermedias) y la disminución de aprobaciones de los bancos para créditos de construcción por las caídas en las ventas que podrían prolongarse por el tema tributario.

Otro factor importante a tener en cuenta es que el número de licencias de construcción otorgadas, así como el área utilizada para los proyectos que las solicitaron, cifra que disminuyó 20,3%.

Sin embargo, los dirigentes de gremio siguen con una actitud positiva y mantienen sus  esperanzas de crecimiento para el sector, aunque sin desconocer los desafíos que se presentaron el año pasado y que, posiblemente, podrían presentarse también en el desarrollo de este.

“A pesar de los desafíos de la economía y  sus efectos  en las  decisiones de inversión de los hogares y las firmas, el sector mantuvo un volumen de actividad que le permitió generar 6% más de valor agregado a lo largo del año”, explicó la presidente ejecutiva de Camacol, Sandra Forero Ramírez.

La apuesta por la cuarta generación

Pero mientras las amenazas se presentan para el sector por el lado de las construcciones de edificaciones, principalmente para vivienda, el Gobierno le vuelve a apostar al crecimiento del sector por el lado de las inversiones para las 4G. “Este año se tienen $12 billones en el Sistema General de Regalías, tenemos que maximizar el beneficio de estos recursos con proyectos que sean relevantes para los ciudadanos y que mejoren su calidad de vida, empezando por la red de vías terciarias. Proyectos que ayuden a mover la economía del país”, afirmó el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

 

Una de las principales dificultades que encuentran las empresas en Colombia que pretenden invertir en los proyectos de infraestructura es encontrar financiación. Y es que de acuerdo con el socio líder de asesoría en servicios financieros para la región de Deloitte, Javier Lancho, esta dificultad solo se superará si se entiende que todas las grandes obras no deben estar concentrados en pocos jugadores.

 

¿Cuáles son los obstáculos para encontrar financiación para infraestructura?
En Colombia se está dando una problemática y es que un grupo reducido de empresas se está quedando con muchos proyectos de infraestructuras, asociados a 4G y a otros tipos de proyectos. Entonces, las empresas está aglutinando demasiadas obras y, en consecuencia, se está exponiendo a demasiados riesgos con los fondos y los bancos están prefiriendo retirarse.

Por otro lado, es cierto que la banca nacional está bastante saturada, con lo cual las empresas locales tienen que acudir a otros métodos de financiación como de capital privado, de banca internacional o incluso de mercado de capitales.

¿Colombia es más competitiva para los inversionistas que otros países en la región?
Yo creo que Colombia sí brinda al extranjero un blindaje de seguridad política que otros países de alrededor no tienen. Además, si se analizan las instituciones colombianas que están gestionando proyectos de infraestructura son mucho más numerosas que en, por ejemplo, países como Perú o Argentina.

¿Cuáles son las ventajas de las APP para el desarrollo económico de un país?
Los proyectos de APP son súper necesarios, no solo en Colombia, sino en toda la región. Es imposible que con la necesidad de infraestructura que tiene la región, en específico Colombia, el Estado tenga tanto dinero como para poder acometerlos, entonces tienen que acudir a otro tipo de fórmula.

¿Cuál es la razón por la que en Colombia se están presentado casos de corrupción en el sector como Odebrecht?
Este no es un problema solo de Colombia, sino que es endémico a nivel mundial y está muy asociado al gran volumen de dinero que se maneja en las obras de infraestructura. Pero es obvio que necesitamos mucha más transparencia y procesos con muchos más controles a los funcionarios y políticos que están gestionando este tipo de obras.

Y ¿cómo evitar estos casos?
Hay que hacer unos análisis previos antes de las licitaciones que hagan que los proyectos sean atractivos para muchos potenciales inversionistas. En la medida en la que las instituciones consigan esto y a las licitaciones se presenten 10 o más candidatos, el tema de la corrupción estará mucho más controlado.

El problema viene cuando los presupuestos está muy ajustados, no se han hecho bien los estudios de factibilidad y se acaban presentando solo dos o tres candidatos, que es cuando es mucho más fácil que acaben llegando.

Pero vemos que incluso desde ese comienzo se encuentra involucrada la corrupción…
Claro, es evidente que en la medida en que las obras cuesten mucho dinero, esto se verá más, porque cuando son obras de US$300 millones, arrancar US$300.000 es muy poco frente al monto total.

Pero en esos estudios están participando empresas como Deloitte o como Kpmg que somos muy cuidadosos en materia de corrupción o de cualquier tipo de conflicto. Entonces en la medida en que participen externos en esos estudios de factibilidad o prefactbilidad es mucho más difícil que se produzcan este tipo de situaciones.

Solo una persona puede crear una ola de corrupción

De acuerdo con el líder para América de infraestructura y proyectos de capital de Deloitte, Mark Pighini, una de las principales dificultades para combatir la corrupción es que no necesita de grandes conglomerados o conciertos de personas para realizarse. “Para que haya corrupción dentro de una empresa solo se necesita de una persona que esté dispuesta a hacerlo, pero eso no quiere decir que toda la empresa o una institución sea corrupta”, afirmó.